Sabe más rico cuando sabes de dónde viene.
Todo empieza con una caminata guiada por la finca, en español o en inglés. En los nidos hay huevos criollos todavía tibios para el primero que los encuentre. En estas laderas la gente ya sembraba maíz siglos antes de que llegara el café. Resulta que el café es una fruta, dulce cuando la cereza está roja.
Después, el desayuno: arepa casera de ese mismo maíz, los huevos de esta mañana, plátano maduro, aguacate, jugo de mandarina y nuestro café. Así se ha comido aquí por generaciones, y se nota en el sabor.